Expiación Gradual

Me restablezco no del modo en el que desearía, después de ir al ex-trabajo el cual si no era maravilloso si era cómodo. No se si llegue a extrañar a los cientos de bueyes calientes que mandaban mensajes esperando conocer a la supermodelo la cual encarnaba no muy bien tu servidor.

Esta vez llegué a la hora que quise sólo para recoger mi cheque de finiquito, el cual es tan pequeño que no creo poder pagar las deudas pendientes y las que vienen en un futuro próximo. Al menos puedo pagar mi re-inscripción en la escuela. Tengo que trabajar en lo que tengo pendiente de EDUSOFT pero sin acceso a Internet por que la energía eléctrica ha menguado, usando programas que saturan el procesador, es imposible.

No puedo seguir trabajando en el proyecto de Heberto en este momento, ya que se ha ido la luz y me quedé con la pila de la lap a medias, la tormenta no cesa, así que creo que tendré que dejar esto hasta el día de mañana. No para de llover, apenas puedo ver que es lo que pasa fuera.

Una vez me dijo Beto que el cielo en las noches estaba muy raro, con un matiz muy naranja, decía el. Yo le comenté que era por las luces de la ciudad, que hay tanta luz propagada en el ambiente, en la atmósfera, que ya no vemos las estrellas, ya no nos sumimos en una profunda noche obscura. En la ciudad la obscuridad es clara, y la noche nunca hunde en penumbras. Beto me tomó por loco y yo recordé cuando viajamos Jorge y yo a Zacatecas.

Puede que encuentres algo relacionado al viaje en este blog, creo que al principio del 2004 fue que viajamos, y no hay nada novedoso en ello, salvo que me dí cuenta de ese color del cielo totalmente negro en la carretera, al irnos por la libre a Zacatecas no pasamos muchos poblados y hay tramos de carreteras totalmente obscuras en la noche. Allí conocí la Vía Láctea, todo ese millar de estrellas las cuales nunca salen en la ciudad.

Cuando estás manejando por cerca de 13 horas en una carretera vacía, libre, cualquier indicio detrás de un cerro es casi un alivio, en verdad puedes ver la señal de una ciudad o poblado grande a kilómetros de distancia. Es impresionante ver el mega faro de la ciudad de México llegando de Querétaro, es totalmente renovador el llegar a casa, el relacionarte con algo el saber que extrañaste algo, el saber que no has dejado nada.

En cualquier momento caeré dormido, extrañando, solitario, preparándome un café de huapangos y dosificando besos a una galleta de nuez, la cual nunca será abierta. Las luces de mi ciudad están lejos y quizá no lo puedas comprender en este momento, la noche cae y las luces siguen prendidas. Algún día al despertar ella estará e mi lado y tendré que cantarle en El Amanecer.

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1 reasons:

Gloria dijo...

El Amanecer nos despertará a nosotros :)

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