patata

A veces no te entiendo, apago el televisor, apago el radio y no te entiendo.
El placer se te escapa por tu dolor y autocompasión… Siempre estoy aquí y se que siempre seré yo, por que a diferencia de muchas personas y en especial de ti, yo bien se que es lo que tengo, ¿Sabes cuantas veces me heriste por las lagrimas innecesarias que derramas por una vida que como anticuerpo desecha un cuerpo ajeno del sistema?… Si, creo que en este momento lo puedo decir a todas voces que te quise más que un chingo, pero ¿A dónde nos llevó esto?, a querer desear que estuvieras bien y ver siempre que te dejas llevar por tu sufrimiento.
Sufrir causa placer, cuando te duele algo no falta alguien que te apoye… Eso es vanidad, yo dejé de ser vanidoso cuando me di cuenta de que las especies en peligro de extinción son las que mas causan ternura por compasión de padecimiento y no realmente un interés puro de mantener a la madre naturaleza en su curso natural. Ayer vi una fotografía tuya con la mirada triste que te caracteriza… creo que eso fue lo que me enganchó.
Alguna vez alguien me dijo que las cosas nunca estarán como las deseamos, ya que al desearlas las idealizas, y los deseos son impulsos de satisfacción nunca antes alcanzada, cuando logras un sueño o un deseo no se equipara para nada con lo que lo soñaste, no se trata de dejar de desear, no, al contrario, hay que soñar y desear, pero con la cabeza en claro de que esto no puede resultar tan dulce como parece, guardé una lagrima tuya de aquella tarde, y hoy que la probé me sorprendió que no estaba del todo salada, ni dulce, a lo mejor se me pasó ponerle tu nombre y quererla conservar para siempre… creo que te evaporaste desde el momento mismo en el que trate de guardarte
¿Me quieres? Si, quizá si me quieras, y mas bajo la influencia de la soledad, por que por ventura en alguna de tus soledades figuré como la primera persona a la mano, como novedad… ¿Cuántas novedades hay en tu vida? Ahora… ¿Realmente me quieres?
Muchas veces quise probar tus labios, una ocasión sin más ni más te robaría un beso en medio de la lluvia, pero no esperaba que la tormenta empezara en mí y congelara todo indicio de placer en hacerlo, como cuando das una respuesta incorrecta con toda la seguridad en la pregunta de aritmética uno mas uno. Algunas veces uno se queda con las ganas, y tuve que besar una pared que ahora yace marchita al final de algún corredor de alguna vecindad de algún lugar.

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