that silly porno trip

De como llegar a ningun lado

Cuando me explusaron la vez primera de la preparatoria, mis libros de cabecera eran el Manifesto Comunista, el Capital, Los Agachados y Comunismo para principiantes, estos dos últimos del fantástico rojillo Rius. Cuando me vi fuera de la rutina escolar, me vi en la penosa necesidad de buscar un trabajo. Una tía mia trabajaba en una fábrica, hice una llamada, llené mi Solicitud de empleo y me metí a trabajar de Obrero. ¿Como defendería un ideal Comunista si nunca iba a ser yo un Obrero?, pues bien...Nunca antes me había dado tanta repulsión un ser humano como cuando trabajaba de obrero en una fábrica de encuadernaciones.

El trabajo era sencillo, practicamente me encargaba de suministrar una maquina con un rollo térmico, de plástico, ya sea brilloso o matte, e ir alimentando la maquina con los papeles que requirieran ser forrados. ¿No se si ustedes se hayan percatado de esa laminita plastificada en el libro que al mojar las orillas puedes desprenderla fácilmente?, pues yo era uno de los responsables de que ese asombroso forro quedara bien integrado en algunos libros, folletos o postales.Cada día me encontraba metiendo las láminas con los impresos enteros para que salieran del otro lado de la maquina y así las personas responsables (por lo general, mujeres) cortaran el excedente y acomodaran todas las láminas con plástico en una tárima y después viniera uno a cargar con ellas y ponerlas en el elevador hacia la zona de carga.

Allí conocí a Tomás alias el Tontín. El era un hombrecito de 37 años con una mente de 15, no era retrasado mental, era más bien un hijo consentido de mamá, no era de familia acomodada, no!, al contrario, no había estudiado la primaría, no sabia leer correctamente y no hacía sumas con millares, un pulmón más en el país.

El Tonto de la Corte

Todos se sorprendieron de mi por que no era como ellos, no soy un niño asendocito, o el clásico frezapatista que pelea con bandera de igualdad con tenis Nike y chamarra Abercrombie, para todos era una especié de espía pues nadie entendía por que dejar los estudios por algo tan poca cosa. Y si, ahora me lo pregunto muchas veces, la mayoria de las personas allí no habían terminado la Secundaría. No me metía con nadie pero muchos hablaban a mis espaldas, hice buenas migas con los íconos respetables del gremio y del capataz. Nadie se metía conmigo por que supongo sabían que traía algo en mente, pero lo que nadie sabía es que yo trataba de seguir viviendo, tal cual ellos lo hacían.

Tomás era parte de los que cargaban los paquetes terminados, y estaba como apoyo técnico y limpieza, cuando yo me equivicaba o el rollo se terminaba el me ayudaba a que funcionara correctamente, llevaba trabajando 5 años en el mismo puesto y daba risa ver a un hombrecito morenito, bajo, panzon y chimuelo con un rollo de 35 kilos a sus espaldas. Generalmente era victima de bromas estúpidas, yo nunca me metía con nadie, pero tampoco defendía causas, y es así que todos nos reiamos de las acciones menos afortunadas del hombrecito menos agraciado.

Una ocasión en la cual el llevó unas zapatillas deportivas de hule. Al limpiar nosotros las maquinas térmicas utilizabamos Solventes Fuertes para que el trabajo fuese rápido y seguido. Ese día Tomás tiró el recipiente de solvente, sin percatarse que estaba chacoteando encima de él con los tenis de plástico, el resultado fue que en menos de 30 minutos se econtraba caminando solo con sus pies, el Solvente destruyó todo el hule y tuvo que salir con medio mundo riendose tras él.

Sindicatos y Perversiones

Cierto día lleno de trabajo y con el sueño abitual que tienes después de haber dormido 3 horas en la noche, todas las maquinas pararon, subieron tres personas con caras de gangsters empezaron a saludar de mano a todos los que trabajabamos, yo seguí con mi trabajo, no podía parar solo por que me vinieran a saludar. El Señor de cara rugosa y aliento de tabaco en la boca me pidió que para lo que estaba haciendo. Con cara de extrañeza seguí mi trabajo, en eso Tomás me dijo que parara, pues el Sindicato venía a hablar con nosotros. -¡¡¡¡Ah!!!! ¡¡¡TENEMOS SINDICATO!!!- grité dentro de mi, Imaginé banderas Rojas cubriendo las paredes de la nave, una orquesta tocando un himno triunfal, la Obertura 1812, el comunismo, la unión del amigo petrolero y... un señor con gabardina y guayabera, con una cara de no importarle más que un pago, se planto enmedio de la nave y empezó a hablar. Condiciones póliticas, mascara igualitaría, allí se fueron mis ideales Comunistas.

Al terminar esa perdida de tiempo, Tomás se acercó a mi y me señalo a Berenice. Ella era una mujer atractiva, tenía 25 años pero parecía de 20, un cuerpo espectacular, senos firmes y grandes, nalgas mas que memorables, cintura pronunciada, una talla bastante decente, y unos ojos que te hacian imaginarte en cualquier rincón de la fabrica follando con ella y que el trabajo se fuera al carajo. A Tomás le hacia un efecto parecido al mio mirarla, solamente que el pequeño Tomás no era de lo mas propio para ella. Segui metiendo los pliegos a la maquina cuando el se puso a mi lado a platicar.

-Que ricas nalgas. Me dijo
-Si tienen buen movimiento
-Ayer traia un calzon rosa, lo vi cuando entraba al baño
-Piche loco, te van a ver y te van a poner de patitas en la calle
-No, no, a ella le gusta que la vean, a todas les gusta que las vean
-¡Ja!, ¿En verdad piensas eso?
-Si, lo he visto
Me di cuenta que no bromeaba, que en verdad pensaba eso
-He visto pelicula de esas, ellas se ponen calientes cuando uno las ve por el baño, y se tocan en el. Continuó
-No te creas todo lo que ves
-He ido muchas veces a ese cine, las peliculas estan muy buenas
-¿Qué Cine es?... ¿Frances?
-No se como se llama, esta en La Villa los Domingos cuando voy a la Basilica siempre paso allí. ¿Quieres ir?
-No Gracias
El me miro con una cara sonriendo y perdido en una de aquellas peliculas.
-La invitaré a ella, hay muchas personas que van con mujeres. Ellas se ponen cachondas y se las maman enfrente de todos.
Era suficiente, me dió tanto asco la escena, metí un papel torcido para que así pudiera limpiar la maquina y dejara de decir tantas pendejadas.

No pude también dejar de pensar que podria convertirse en un Travis Bickle, y ponerse a planear en su soledad el asesinato de algún político, y después sofocado salvar a una prostituta menor de edad de gansters mas bajos que los del Sindicato al cual perteneciamos a la fuerza.

Vi a Berenice y como Tomás se le acercaba de forma acosadora. Lo mandé por un rollo nuevo.

Galanterias

A la semana siguiente estabamos en el barcito de la zona varios de la fabrica y le conté esto a un transportista que era con el que mejor me llevaba, después de risas y burlas me dijo que el ibá al Cine Virgo. -El ambiente esta muy cabrón, si vas no lleves nada. ¿Y quién quiere ir? contesté. Jajaja, vamos hombre, esa negativa es por que ya te entró la curiosidad. Y era verdad, una parte de mi queria percatarse de aquel morbo.

Un sabado tomé el camión rumbo a la Villa, eran las 11 de la mañana, al llegar a la parte escondida de la Colonia la cual no recuerdo su nombre, pregunte sobre la ubicación, al llegar a aquel Cine la curiosidad cedio, la gente caminaba rumbo a su destino, no sabía que hacer, deseaba haber ido mas seguido para no sentir la verguenza y la pena de la primera vez. Llego una pareja jovén en un Civic Honda contrastando con todo el ambiente, los dos de buen ver, comprando las entradas, ni tardo ni perezoso les seguí por detrás. Ellos iban al frente riendo y bromeando, el le tocaba las nalgas y ella le hacia para atrás, jugaban, era bonito ver eso, al pasar sobre el expendio de gaseosas y alimentos, una señora gorda y sucia parada en un pilar me miro fijamente con una cara de extrañeza, al verme a los ojos casi grita ¡Cincuenta!", No reí nada mas por que el portero y el acomodador podrian partirme la cara y matarme allí dentro. Seguí de largo y entre a la sala.

The Magic Pistol

La sala era pequeña unos 150 asientos, y solo había 10 sentada, el olor a humedad, sexo y sudor inundaban el ambiente, el ambiente mas que pesado, como si algo se pusiera encima de tus ojos y no te dejara ver, te alastara, sonidos de penes siendo chupados, caricias, risitas, humo de cigarro, las luces apagadas excepto las de la pantalla, me sente en el lugar mas cercano a la salida, era impresionante que personas no se percataran de uno diferente a ellos, o ¿Era acaso que ya era uno de ellos?. De pronto las luces se apagaron, y el sonido de todos acomodandose en sus asientos no se hizo esperar.

Empezaba la pelicula, pantalla negra letras Amarillas Giorgio Giovanni Film, música setentera con guitarras distorcionadas haciendo soniditos extraños, ua mujer voluptuosa con senos prominentes era la primera persona, Barbara West, de repente la minifalda se cae y alguien sale por atras para fornicar con ella, todos se estremecen, hay gritos, mis amigos del Honda empiezan a gemir. Justo en la toma de la penetracion le titulo The Magic Pistol, y después el cambio... Salí antes de terminar, el olor se volvia mas insoportable, la gente que apenas alcance a ver era gente ignorante, campesinos venidos de provincia con sueños de sexo cada semana, la pareja extravagante haciendo otro orgasmo morboso, las prostitutas ganandose la vida de cincuenta en cincuenta. Salí y no me importo que me vieran, no se si me vieron, quizá el salir de esa sala me convertia en un insignificante, en un Tomás.

El Lunes llegué a la fabrica, me acerque a Berenice y empezé a llenarle la cabeza con ideas de convivencia, no quería que le pasara algo en manos del tontín, al poco tiempo anduvimos, Tomás se alejó, y se perdió en la soledad de su ignorancia sexual.

Creo que el cine lo cerraron, después de tanto tiempo. ¿Que si regresaría? creo que no hasta tener un Civic Honda... cuando menos.

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